(óleo sobre tela, 50 x 70 cm)
Cualquier mujer que permanezca demasiado tiempo alejada de su hogar espiritual, se cansa. Tal como debe ser.
Entonces busca de nuevo su piel para recuperar el sentido del yo y del alma y restaurar su perspicaz y oceánica sabiduría.
Este gran ciclo de ir y volver, ir y volver, posee en el interior de la naturaleza instintiva femenina un carácter reflejo
y es innato en todas las mujeres a lo largo de toda la vida, desde la infancia, la adolescencia y la edad adulta,
pasando por el amor, la maternidad, el arte y la sabiduría hasta llegar a la vejez y más allá de ésta.
Estas fases no tienen por qué ser necesariamente cronológicas, pues muchas veces las mujeres de mediana edad son unas recién nacidas,
las ancianas son unas amantes apasionadas y las niñas pequeñas saben muchas cosas acerca de los encantamientos de las brujas.
Una y otra vez perdernos esta sensación de encontrarnos por entero en nuestra piel por los motivos ya mencionados
y también a causa de un prolongado cautiverio. Las que se esfuerzan demasiado y sin el menor descanso también corren peligro.
La piel del alma se desvanece cuando no prestamos atención a lo que estamos haciendo y, sobre todo, a lo que ello nos cuesta.
Perdemos la piel del alma cuando nos dejamos arrastrar demasiado por el ego, cuando somos demasiado exigentes y perfeccionistas,
cuando nos dejamos martirizar innecesariamente, nos dejamos arrastrar por la ciega ambición, nos sentimos insatisfechas
—a causa de nuestro yo, de la familia, de la comunidad, la cultura, el mundo— y no decimos ni hacemos nada al respecto,
cuando fingimos ser una fuente inagotable para los demás o cuando no hacemos todo lo que podemos para ayudarnos.
Hay tantas maneras de perder la piel del alma como mujeres hay en el mundo.
El único medio de conservar esta esencial piel del alma consiste en mantener una exquisita y prístina conciencia de su valor y su utilidad.
Pero, puesto que nadie puede mantener constantemente una profunda conciencia,
nadie puede conservar por entero la piel del alma a cada momento del día y de la noche.
Sin embargo, podemos cuidar de que nos la roben lo menos posible.
Podernos desarrollar aquel ojo agudo que vigila las condiciones que nos rodean y defiende nuestro territorio.
Entonces busca de nuevo su piel para recuperar el sentido del yo y del alma y restaurar su perspicaz y oceánica sabiduría.
Este gran ciclo de ir y volver, ir y volver, posee en el interior de la naturaleza instintiva femenina un carácter reflejo
y es innato en todas las mujeres a lo largo de toda la vida, desde la infancia, la adolescencia y la edad adulta,
pasando por el amor, la maternidad, el arte y la sabiduría hasta llegar a la vejez y más allá de ésta.
Estas fases no tienen por qué ser necesariamente cronológicas, pues muchas veces las mujeres de mediana edad son unas recién nacidas,
las ancianas son unas amantes apasionadas y las niñas pequeñas saben muchas cosas acerca de los encantamientos de las brujas.
Una y otra vez perdernos esta sensación de encontrarnos por entero en nuestra piel por los motivos ya mencionados
y también a causa de un prolongado cautiverio. Las que se esfuerzan demasiado y sin el menor descanso también corren peligro.
La piel del alma se desvanece cuando no prestamos atención a lo que estamos haciendo y, sobre todo, a lo que ello nos cuesta.
Perdemos la piel del alma cuando nos dejamos arrastrar demasiado por el ego, cuando somos demasiado exigentes y perfeccionistas,
cuando nos dejamos martirizar innecesariamente, nos dejamos arrastrar por la ciega ambición, nos sentimos insatisfechas
—a causa de nuestro yo, de la familia, de la comunidad, la cultura, el mundo— y no decimos ni hacemos nada al respecto,
cuando fingimos ser una fuente inagotable para los demás o cuando no hacemos todo lo que podemos para ayudarnos.
Hay tantas maneras de perder la piel del alma como mujeres hay en el mundo.
El único medio de conservar esta esencial piel del alma consiste en mantener una exquisita y prístina conciencia de su valor y su utilidad.
Pero, puesto que nadie puede mantener constantemente una profunda conciencia,
nadie puede conservar por entero la piel del alma a cada momento del día y de la noche.
Sin embargo, podemos cuidar de que nos la roben lo menos posible.
Podernos desarrollar aquel ojo agudo que vigila las condiciones que nos rodean y defiende nuestro territorio.
*
Clarissa Pínkola
Clarissa Pínkola
*
Ésta bella obra es de Ana María Ranieri
Gracias Ana por tu amistad y generosidad!!!
Estamos en una constante pérdida de la piel del alma, creo que es porque no nos observamos y vamos cometiendo errores que no reconocemos y nos dejan experiencias perdidas. Recuperamos la piel del alma y volvemos a caer en error. Debemos observarnos constantemente, porque aún a la ancianidad seguimos perdiendo la piel del alma y repitiendo errores.
ResponderEliminarLinda reflexión como todas las que nos compartes.
Muchos besos querida Adri.
Hasta pronto.
La piel del alma debe ser cuidada siempre con esmero para que no pierda esa inocente juventud y tersa sabiduría.
ResponderEliminarMuy hermoso el texto que hoy nos dejas Adriana. Hermosa también tu piel.
Un beso.
cuidar la piel del alma...qué manera más bonita y poética de recordarnos permanecer en contacto con nuestra esencia, procurando no perder ese sendero interior.
ResponderEliminargracias Adriana, tus aportes nutren amorosamente la piel de mi alma!
un abrazo fuerte!
Aún no siendo una mujer. :) entiendo que tu blog contribuye en mucho a cuidar la piel del alma que en última instancia es también la piel de los sueños, la piel de los ideales, de la tolerancia, del amor sin condicionamientosi, de la vida misma.
ResponderEliminarBesos en la piel.
Ay, Adriana! qué difícil es mantener esa piel del alma, y aquí no hay cremas milagrosas ni cirujías que ayuden...pero sí tus bellos textos que nos invitan a reflexionar.Muchísimas gracias!
ResponderEliminarQue tengas una linda semana!
Besos.
cómo cura de manera definitiva leer esta piel del alma, es verdad que cuando nos alejamos de ella,ella misma se encarga de devolvernos a nuestra piel primigenia...con ella nos reconocemos
ResponderEliminarhermoso texto el que nos muestras
un abrazo
Y cuantas veces, la la mujer puesto por piel el traje hecho a medida por los que le rodean sin tener en cuenta a la modelo.
ResponderEliminarPreciosa tu entrada¡Gracias por traerla!
Con esa intuición que te caracteriza , si, como me has imaginado he recolectado:cola de caballo (limpia plata, equisetum arvendis), sanguinaria parietaria , las de tallo cuadrado: menta acuática , menta piperita, poleo , melisa Etc. Tu intuición , tu corazonada es sicoide,
Un beso y todo mi cariño...sabes abrir la puerta..
Que no pierdas nunca la piel del alma. Que bonita reflexión.
ResponderEliminarAbrazo. Jabo
Pues yo, amiga, agotadita estoy... es cierto, me martirizo más de lo que debería y generalmente soy la que esparce el sosiego en casa; así que voy a tratar de hacer algo conmigo y con los míos sobre todo.
ResponderEliminarUn besito.
Vivimkos demasiado en las puertas del infierno.
ResponderEliminarEstamos tan acostumbrados que no nos damos cuenta, y aún así podemos sentirnos cómodos.
Prestar atención.
olvidarse del si mismo una y otra vez.
Tocar con la mano la nube y trapasarla..
Un abrazo.
Grácias.
Hay que proteger la piel del alma como el tesoro preciado que es. Cuidarla y mimarla y amarla.
ResponderEliminarSiendo conscientes de la esencia que llevamos dentro.
Acertado texto Ariadna. Gracias por compartirlo.
Te mando un beso con todo mi cariño
A veces siento que perdi la piel. Estoy como vacía, sin nada para dar, debido a la insensibilidad de más de uno, la manipulacion de otro, etc etc.
ResponderEliminarPero gracias a Dios al dia siguiente vuelvo a sentir el tanque lleno, y sigo intentándolo, y está bueno.
Un beso, preciosa.
Adriana, inteligente y reflexivo texto. Es cierto que la mujer muda pieles porque el nivel de exigencia de los demás y de ella misma es muy alto. Vivir en esa ubicuidad: laboral, familiar, personal, filial, maternal... la conduce a intercambiar, a veces de manera frenética, capas y capas de dermis. Sin embargo, también está la mujer concienciada, la que a dentelladas lucha por su espacio, por esa habitación propia que preconiza Virginia Woolf.
ResponderEliminarCreo que Clarissa P. Estés es muy sabia.
ResponderEliminarEs doloroso perder piel tras piel en dar tanto...a veces sin recibir nada a cambio, pero como mujeres que somos debemos cuidar mas nuestra ecsencia...nuestra valiosa piel del alma! Linda reflexion! Saludos.
ResponderEliminarQuien no pierde la piel de vez en cuando?
ResponderEliminarQuien no se ha quedado en carne viva?
Quien no se ha visto al borde del precipicio?
En lo que a mi respecta, muchísimas veces, pero soplo las cenizas y continúo volando, sigo creyendo en mí y en la gente, sigo creyendo en el amor como esencia primordial,cada día de mi vida aprendo algo nuevo, descubro algo nuevo e invento algo nuevo y trato de cuidar lo mas que pueda mi territorio, -porque una nunca sabe donde se pueden esconder, y con que máscaras los ladrones de la piel del alma-.
Gracias por sus comentarios!
Los quiero mucho.
La piel del alma
ResponderEliminarrespira diferente
en cada momento
en sintonía con la vida.
Gracias por compartir
con nosotros
tanta sabiduría.
Muchos besos Adriana
hoy nuevamente mi querida amiga me has enseñado a cuidar y proteger la piel de mi alma,que mira que he leido mucho pero esto no lo sabia,por eso siempre disfruto de pasar por tu casita porque me enriquezco como persona,gracias por lograrlo amiga.
ResponderEliminarprometo cuidar de la piel de mi alma adri,te dejo besotes y te deseo un hermoso dia!!!!!!
La propia evolución de la vida es un continuo abandonar cosas e incorporar otras. En ese movimiento permanente es en el que vamos asumiendo los aprendizajes y desechando las vivencia que no consideramos válidas. Un beso
ResponderEliminarHola Adriana, yo también creo en la necesidad de ciudad la piel del alma por complicado que sea en ocasiones porque es la esencia misma de nuestro ser, de nuestra identidad. Gracias por invitarme a la reflexión y felicidades a Ana María por su bonito óleo. Besos
ResponderEliminarTodo cambia... nada es lo mismo...
ResponderEliminarIncreible la belleza de las palabras que nos dejes, amiga!
Un beso grande y... hasta pronto!!!
Que belleza... Si pudieramos abrigarnos siempre con la "piel del alma", con nuestra esencia... nuestra vida fluiría feliz por el cauce del amor verdadero...
ResponderEliminarAbrazos inmensos
Como tú dices ¿quién no se ha quedado en carne viva?
ResponderEliminares así.Y cuánto se nos exige y nos exigimos las mujeres.
De momento el sentido del sacrificio, incluso a veces, el martirio, ja ja ja...es casi exclusivamente un don y una cruz en la mujer.
Perdemos todo de nosotras mismas por darnos a los demás y especialmente a nuestros hijos por nuestro instinto maternal , pero también somos capaces de utilizar y sentir este instinto con muchísimas personas.Esto por naturaleza nos hace más sacrificadas y responsables.
Debemos descansar y saber respirar.
Un besazo.
Qué post tan bello y tranquilizador, hacés que no me sienta sola, Adriana, me identifico muchísimo con todo esto.
ResponderEliminarLa obra, maravillosa también.
Te dejo un abrazo grandote.
En muchos Países celebramos
ResponderEliminarA las Madres en este Mes.
Aunque todos los Días del Año
Nos merecemos ese Reconocimiento.
Una madre es capaz de dar todo sin recibir nada.
De querer con todo su corazón sin esperar nada a cambio.
De invertir todo en un proyecto sin medir la rentabilidad que le aporte su inversión.
Una madre sigue teniendo confianza en sus hijos
cuando todos los demás lo han perdido.
Una Madre no guarda rencor en su corazón
Ella siempre espera pacientemente.
Amiga, tengo algo para ti en mi blog.
Besos de Tu amiga
¡|i¹i|¡, ,¡|i¹i|¡, ,¡|i¹i|¡,
¹i|¡,¡|i¹ ¹i|¡,¡|i¹ ¹i|¡,¡|i¹
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♥Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ SOYPKS Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ♥
Adriana,todos nos renovamos continuamente,amiga.
ResponderEliminarLlevo un mes curando este catarro,que ha sido consecuencia de no cuidarme.Dia a día he salido a andar,acompañando y escuchando,ya me sentía mal y no me hice caso.Tuve que parar y cuidarme,mirar por mi salud y revisar todas las estancias del alma...Hemos de reconocer nuestros límites y escuchar al cuerpo,que va muy unido al alma y nos pide atención y cariño.
Te felicito por este post,con el que me identifico y te dejo mi abrazo inmenso y mi gratitud por tu cercanía,amiga.
M.Jesús
Querida Adri, hace un par de años atrás tuve un grupo de autoayuda de dependencia afectiva, ahí conocí la obra de Clarissa, hace un año atrás el libro llegó a mis manos por causalidad? leía y releía cada uno de sus cuentos, los internalizaba, el patito feo, el forastero, la foca.
ResponderEliminarA medida que lo leía iba sintiendo que mi separación estaba próxima, y asi fué.
De a poquito estoy volviendo al hogar, reconstruyendo mi piel que había quedado hecha jirones.
Gracias por esto, por estar ahí, por tus hermosas palabras en mi blog.
Un abrazo de amor
Silvia
Me olvidé decir que la obra de Ana María es preciosa!!
ResponderEliminarBesos
Amo a Pinkolla, ¡ya lo sabes!... y puedo leer y releer sus relatos e interpretaciones infinitamente y cada vez vuelvo a sentir que comprendo, que me identifico, que no estoy sola, que aprendo... y me conmueve, como nos conoce ¿eh?. Y a Ana ya le he dicho y le seguiré diciendo que sigo esperando más pinturas a propósito de Mujeres que corren... que lindo sería un blog con la Estés como fuente y las pinturas de Ana como la visualidad del alma femenina.
ResponderEliminarGracias linda Adriana por tu compañía permanente!
El solo titulo me transporta, imagínate el texto!
ResponderEliminarUn Besito marino
Siempre digo que si no nos amamos a nosotros mismos, jamás podremos amar a quienes nos rodean, y amarnos quiere decir también cuidarnos, en todo sentido.
ResponderEliminarNo sé por qué habla sólo de las mujeres (a menos que se hable de la violencia contra la mujer, y no digo de género porque aunque en menor medida, los hombres también la sufren, sí, hay hombres golpeados por mujeres, a no asombrarse), todos los seres humanos tenemos un alma que cuidar independientemente del sexo y la edad.
Es un bello texto, Adri querida, pero lo veo discriminativo y feminista, la vida somos todos y hacer diferencias no hace bien a ninguno.
Perdón por mi sinceridad, pero eso también es parte de ese cuidado "humano" tan necesario.
Un besote enorme, Adri. TKM :)
Este texto, está extraído de un libro que se llama "Mujeres que corren con los lobos", ésta escrito en forma de cuentos por una psicóloga, pero no creo que sea discriminatorio, al contrario, ayuda a conocer también al sexo opuesto y conciliar diferencias, si es que las hay.
ResponderEliminarHace tres años participé de un Taller donde se trabajo éste libro y en el grupo había tres hombres con sus parejas.
Fué mágico!
Me encanta tu sinceridad Lili, y te lo recomiendo, es un libro excelente, toda mujer y hombre deberían leer.
Abrazos.
Hola!! La piel del alma la tuve perdida muchísimo tiempo. Ahora, recuperada, ya sé dónde está, cuido que nadie vuelva a robármela y cuando necesito voy hacia ella. Tampoco yo me canso de leer y releer este hermoso y terapéutico libro.
ResponderEliminarGracias Adriana por ilustrar las palabras de Clarissa con mi obra. Es un tremendo honor para mí.
Un abrazo, amiga mía. Te quiero muchísimo!!
PD: Me encanta la idea del blog que propone Eva. Y Vasalisa será publicada en breve... Besos!!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAna querida!!!
ResponderEliminarA mi también me encantó la idea, tendrías que comunicarte con Eva, me parece una propuesta brillante!
...Con una condición
quiero ser la primera seguidora, jajaja!!!
Mil abrazos.
Un respiro y poder descansar en mi piel , en mi alma ,,, recuperar toda esa fuerza ,, es imprescindible.
ResponderEliminarun saludo .
Adriana muchas veces la piel del alma se nos desgarra, sin darnos cuenta, cuando vemos cosas que no deseamos.
ResponderEliminarLa mejor cura es mirarse a una misma y pensar que tambien debemos cuidarnos y sabernos apreciar.
Preciosa entrada y un buen tema para meditar. Un gran beso para ti mi querida amiga.
Qué bella reflexión!. Claro que hay que cuidar la piel del alma y es difícil. Mucho. La vida va zurciendo y reparando el desgaste en nuestra piel, a veces tenemos tantos parches que comienzan a formarse pústulas, pero siempre queda ese rinconcito del alma impoluto, joven, sin arañazos.Ese lugar entre la piel y el alma que hay que resguardar de miradas que nos sobresalten.
ResponderEliminarPreciosa reflexión!
Un gran abrazo
Me encanta esta mujer, ya lo sabes. La piel está ahi, a veces más sucia y otras mas limpita, pero hasta en la suciedad hay belleza.
ResponderEliminarUb abrazo inmenso Adri.
Cuántas veces nos habremos olvidado de la piel del alma! Un hermoso texto, felicitaciones a la escritora :)
ResponderEliminarY es que el alma la tenemos muy a flor del piel. Un texto que me ha dejado reflexionando..
ResponderEliminarTienes un blog precioso. Fuente de armonía e inspiración.
Besos.
cuento en mi blog el día que me robaron la cartera... dentro de la cartera estaba Mujeres que corren con lobos... estaba subrayado, comentado en sus márgenes... y se fue, ojalá haya llegado a manos que lo abran y disfruten.. más tarde mi sobrina Mariana me lo regaló y nuevamente Clarissa vive un poco en casa... mi alma se identifica con tus palabras ....
ResponderEliminarHermosa apreciación de algo que, debemos cuidar, mimar y renovar a diario, es lo más genuino que tenemos!!
ResponderEliminarBESOTES QUERIDA AMIGA Y BUEN FINDE!!!!!!
cuidar la piel del alma
ResponderEliminarcuidar nuestro territorio
besos, Albita*
Terciopelo que nos cubre... ese alma que anidamos...
ResponderEliminarSaludos y un abrazo.