
Es sabido que sociedades como la egipcia, la romana y las nórdicas contaban desde antes con leyendas y tradiciones que hacían referencia al culto al árbol como símbolo de vida, vinculado a sus religiones, aunque relacionadas con el solsticio de invierno o la noche más larga del año.Sin embargo, registros orales y documentales coinciden en que fue en las aldeas del norte de Alemania, donde surge esta tradición, basada en la creencia de que un árbol gigantesco sostenía al mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la Luna y el Sol (lo que explica la costumbre de ponerle luces).El árbol, además, era símbolo de vida, pues no perdía su follaje en una época en que casi toda la naturaleza estaba muerta, de ahí que en algunas casas de países nórdicos en el invierno se cortaban algunas ramas y se le decoraba con pan, fruta y adornos brillantes, para que alegrara la vida de los habitantes, mientras duraban los crudos inviernos.El Arbol de Navidad fue adornado primero con manzanas, avellanas y algunos objetos hechos de madera; se iluminaba con pequeñas velas elaboradas ex profeso para esa fecha, pues representaban la luz ante la llegada del Niño Jesús.Al mismo tiempo que se adornaba el árbol, los pobladores alemanes preparaban una gran comida con pasteles, galletas y vino, para estar listos espiritualmente.En ese entonces, preparaban para la Navidad y cada domingo de diciembre se prendía una vela de adviento, como muestra de renovación de una nueva época.La tradición alemana indica que cuando a una familia no le era posible hacer una corona con ramas frescas, preparaba una vela gruesa que adornaba para la ocasión.El día de la Navidad se colocaba comida en una mesa principal y antes de cenar se entregaba a los niños avellanas, nueces, juguetes y otros objetos, como pirámides luminosas, a fin de propiciar un espíritu de alegría.Después de que el culto se arraigó en las aldeas alemanas pasó a otros países europeos, como Suiza, Francia, Inglaterra y España, hasta que a principios del siglo XVIII se introdujo a Estados Unidos, probablemente a causa de los inmigrantes alemanes, donde la tradición se enriqueció.Su llegada a México se considera alrededor del siglo XVII.Fue en esa época que se adoptó la práctica de decorar un pequeño abeto o pino dentro de la habitación familiar, con el deseo de llevar el verdor y frescura del árbol al interior de la casa, para contrarrestar el frío y la tristeza invernal del exterior.Entonces, el árbol se adornaba con velas, ya que la luz que irradiaba representaba el símbolo de renovación y esperanza, así como con manzanas, nueces, avellanas, galletas, objetos plateados y todo tipo de golosinas para los niños.En esta ceremonia participan todos los miembros de la familia, especialmente los padres y los niños; con ella se inicia la etapa de preparación y recogimiento para recibir con alegría la llegada de la Navidad, época de gran felicidad familiar.Aunque algunas de las tradiciones se han modificado con el tiempo y según la ubicación geográfica ha adquirido connotaciones propias, el árbol sigue siendo hoy receptáculo de regalos que serán abiertos a la media noche del 24 de diciembre, con la finalidad de compartir y recordar el nacimiento del Niño Dios.Cuándo el Árbol de Navidad está realizado con amor y con un profundo sentido de Unión y compasión por todos los Seres, danzan alrededor de él muchísimos Ángeles gozosos y Seres de Luz que comparten con nosotros esa dicha!!!