
(Vicente Huidobro)
-y la fuente maravilla de los deseos
con esa resignada ninfa equilibrista-
Hoy abriendo el oxidado portón


En un acto de amor, desde mi niñ@ interior voy a remontar un flamante barrilete, con forma de corazón, para dejar en nuestro cielo interno una cálida señal que nos inspire a mirar más allá de las estrellas. Será en ese tierno contemplar que el universo jugará a espejar nuestra esencia divina, revelando, con celestial belleza, que todo está entrelazado. Somos parte del inmenso arco iris que trae a la Tierra el color, para avivar su esplendor y anunciar el retorno de la magia.
La magia aflora cuando el color se conjuga con el amor y recuperamos la inocencia que en nuestro contacto con la oscuridad de la inconsciencia fuimos capaces de olvidar, para seguir aprendiendo. Es en la onda encantada de ese constante aprender que ahora la existencia nos invita a pintar la vida con la sabiduría del alma, creando contextos equilibrados, conscientes, alegres y luminosos, para que todos podamos sentir que llegó el tiempo de vibrar en armonía.
¿Te sorprende que haya utilizado un barrilete y no un elemento más movilizante a modo de señal? Fuimos llamados a evocar el poder de la pureza, que conserva su grandeza en todas las cosas simples. El barrilete nos anima a jugar, nos recuerda volar y también amplía nuestros marcos de percepción, al permitirnos redescubrir la luz de nuestros espíritus reflejada en el firmamento. El hilo está ahí para que no olvidemos nuestra sagrada conexión con la materia.
Celebro porque entre todos estamos despertando. Estamos recordando. Estamos liderando una gran revolución, que no deja huecos para que prospere el lamento, pues dentro de cada Uno está saliendo el Sol. Honremos el arduo camino recorrido, agradeciendo lo aprendido en la senda del dolor, y giremos la página para que en el libro de la vida comience a escribirse el capítulo dorado, en donde el Ser Humano será un claro testimonio sobre el triunfo del amor.
En el espacio más sensible y cristalino, en donde mora nuestro brillo original, hoy dejo volando este hermoso barrilete rojo para que entres a jugar cuando necesites recordar la pureza de tu esencia. Mientras tanto sigamos coloreando la trama de la vida, alentando a que otros sientan que quieren abrirse y cambiar su manera de vibrar, para poder disfrutar de la breve estadía en la Tierra. Gracias por amar, por ayudar a humanizar y por hacer posible el retorno de la magia.
...No sé muy bien qué le di yo a mi familia adoptiva, pero sí sé lo que ellos me dieron a


Es imposible encontrar a alguien que no tenga un sueño de utopía, de un mundo que sea mejor, más humano, más hermoso, más amoroso. Un mundo sin conflictos, guerras, discriminaciones. Un mundo sensible, compasivo, comprensivo. Todo ser humano lleva el sueño en un rincón de su conciencia. .... El soñador es muy delicado, muy frágil, igual que su sueño. Pero es mejor continuar soñando con una humanidad mejor que instalarse en la tristeza y el pesimismo.
...La utopía es el verdadero corazón de los seres humanos. Un hombre que no sueñe con un mundo mejor no es un hombre, es un desierto. No estamos interesados en ir al paraíso; estamos interesados en hacer que el paraíso venga acá. Todo depende de nuestro amor, de nuestro silencio, de nuestra paz, de nuestra meditación y de estar despiertos y alertas para no caer en la trampa de los intereses creados. No estoy a favor de postergarlo, ni siquiera para mañana. Lo que se pueda hacer, hay que hacerlo ahora.
Las pinturas son de Paul BondMira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
