martes, 16 de marzo de 2010

SÓLO TÚ


Cada uno de nosotros tiene un trabajo único que cumplir en este mundo. Todos tenemos un alma y una Luz particular que estamos destinados a revelar. Nadie más en el mundo -pasado, presente o futuro- tiene o tendrá la habilidad de hacer lo que el Creador nos ha encomendado hacer. Si todos los gigantes espirituales fueran a descender y trabajar por un millón de años, ni siquiera ellos podrían hacer nunca lo que nosotros podemos -y debemos- hacer.
Hay una historia acerca de la construcción del Templo Sagrado (un importante centro espiritual del mundo) en Jerusalén. De acuerdo con antiguos textos, las piedras más hermosas fueron recolectadas para su edificación. Durante la construcción, los trabajadores encontraron una piedra tan fea que la separaron y pusieron en un montón de desechos. Cuando el Templo estaba por terminarse, encontraron que faltaba una piedra en una esquina diminuta de la parte más importante del edificio, lo que los kabbalistas llaman el “Santo Santuario” (la cámara sagrada más interna) No sabían qué hacer porque ya no tenían piedras.
Finalmente, un hombre recordó la piedra fea que habían desechado antes, y la recuperó de la basura. No sólo sirvió, ¡sino que encajó a la perfección! El Rey David, incluso, escribe un verso describiendo la escena, “la piedra que los constructores despreciaron se convirtió en la piedra angular”.
Una de las tretas más grandes que nuestro lado negativo usa es convencernos de que no somos merecedores. Pensamos que otros están más informados y son más aptos para hacer cosas grandiosas mientras que nosotros estamos de alguna manera limitados en cuanto a las cosas que podemos lograr. Pero como nos enseña esta historia, lo más bajo puede convertirse en lo más alto, porque cada uno de nosotros tiene un don único y sólo nosotros podemos compartirlo con el mundo. Hay cosas que nadie más hace en el mundo y que sólo tú puedes hacer por los demás, por tus cualidades únicas. No necesitas las habilidades de nadie más para alcanzar el propósito importante de tu vida”.
Este es un punto esencial. Muchos de nosotros pensamos, “Si tan sólo tuviera este talento, o educación, o dinero, y esto y aquello, entonces podría hacer grandes cosas”. Los kabbalistas nos advierten acerca de este pensamiento tan erróneo. Somos exactamente como debemos ser, y nadie puede hacer lo que podemos -y necesitamos- hacer. La Luz nos dio todo lo que necesitamos.Cada uno de nosotros tiene todas las cualidades para hacer lo que debemos hacer. No necesitamos ser alguien más. Somos exactamente quienes somos por una razón, y tenemos un alma y misión únicas que sólo tú o yo podemos lograr. El énfasis que se haga sobre este punto nunca será suficiente. Hay mucha gente cuyos dones únicos permanecen escondidos. Y si dejan este mundo sin mostrar sus dones, el mundo tendrá para siempre esa carencia, sin importar cuantos gigantes espirituales lleguen a existir.
Esta semana, date cuenta que hay gente cuyas vidas pueden ser influidas, mejoradas y transformadas sólo por ti. Mira hacia adentro y pregúntate, “¿Cuál es mi don singular para dar a este mundo?”. Una vez que sabes qué estás buscando, lo encontrarás. Y cuando lo hagas, abrázalo porque nadie más puede revelar la Luz única que tú debes revelar.


M.Berg

viernes, 12 de marzo de 2010

EL ÁRBOL DEL AMOR


He oído contar la historia de un antiguo y majestuoso árbol, cuyas ramas se extendían hacia el cielo. Al llegar la estación de las flores, mariposas de todas las formas, tamaños y colores, bailaban a su alrededor. Las aves de países lejanos se le acercaban y cantaban cuando florecía y daba frutos. Las ramas, como manos extendidas, bendecían a todos los que acudían a sentarse bajo su sombra.Un niñito solía venir a jugar junto a él y el gran árbol se encariñó con el pequeño. El amor entre lo grande y lo pequeño es posible, si el grande no es consciente de su grandeza. El árbol no sabía que era grande, sólo el hombre es consciente de eso. La prioridad de lo grande siempre es el ego, pero para el amor nadie es grande o pequeño. El amor abraza a quien quiera que se le acerque. Así, el árbol comenzó a sentir amor hacia ese pequeño que solía ir a jugar cerca de él. Sus ramas eran altas, pero las inclinaba hacia el niño, de modo que pudiera recoger sus flores y sus frutos. El amor siempre cede; el ego nunca esta dispuesto a inclinarse. Si te acercas al ego, sus ramas se estirarán aún más hacia lo alto; se pondrá rígido para que no puedas alcanzarlo.


Osho

miércoles, 10 de marzo de 2010

ENTREVISTA



MOUSSA AG ASSARID (HOMBRE)No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!


Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo-


¡Qué turbante tan hermoso...!-


Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.-


Es de un azul bellísimo...


- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.


- ¿Por qué?-


Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.-


¿Quiénes son los tuareg?-


Tuareg significa "abandonados" , porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.-


¿Cuántos son?-


Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.-


¿A qué se dedican?-


Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...-


¿De verdad tan silencioso es el desierto?-


Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.-


¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?-


Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!-


¿Sí? No parece muy estimulante. ..


- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.


- Saber eso es valioso, sin duda...-


Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!


- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?-


Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!-


¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?-


Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.-


Qué abundancia, qué derroche, ¿no?-


¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...


- ¿Tanto como eso?-


Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.-


¿Qué pasó con su familia?-


Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...-


¿De dónde salió esa pasión por la escuela?-


De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...


- Y lo logró.-


Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.- ¡Un tuareg en la universidad. ..!- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.-


Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?-


Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!-


Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.-


Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...- Fascinante, desde luego...- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...- Qué paz...- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.


Gracias Fernanda Gabriela.

domingo, 7 de marzo de 2010

EL ÁNGEL GUARDIÁN DEL CRECIMIENTO ESPIRITUAL


EL propósito primario de nuestra encarnación terrestre es nuestro desarrollo como seres espirituales. Es este Ángel Guardián quien guarda nuestro crecimiento espiritual a lo largo de la vida, defendiendo siempre nuestras almas. Este ángel bendice todas las actividades que nutren el bienestar de nuestro espíritu, lo que de hecho significa cosas que son amorosas y respetuosas para con nosotros. Nos ayuda a descubrir lo que necesitamos reconocer: el hecho de que somos amados y queridos. Si lo que nuestro espíritu necesita es diversión, entonces este ángel nos animará a amenizarmos, y quizá a buscar la compañía de un buen amigo y pasar unos ratos divertidos. Este ángel nos guía hacia los pequeños placeres que nos ayudan a cuidar de nuestras necesidades y valorarnos a nosotros mismos. Nos alienta a buscar modos ajustados a nuestros medios y a nuestro punto de vista que propicien y nutran nuestro ser. Su guía puede ser tan simple como dirigimos a ir más despacio y dar un paseo en una tarde soleada, o a tomar un baño caliente con montones de aceites esenciales y una vela. Nuestra espiritualidad florece cuando cuidamos de nosotros mismos. Este ángel se asegura de que tengamos la oportunidad de escoger actividades y gente que apoyará a nuestro espíritu en su crecimiento y florecimiento. Nos bendice con el amor, de modo que sintamos la gracia de nuestra alma y permitamos que el sol brille en nuestros corazones. Podemos ofrecer plegarias al Ángel Guardián del Crecimiento Espiritual de modo que seamos guiados hacia esas personas y esos libros más capaces de propiciar nuestro desarrollo espiritual. Podemos pedir la consciencia de nosotros mismos, para ser capaces de sintonizamos con nuestros propios sentimientos. Podemos necesitar tranquilidad y paz para escuchar nuestra voz interior y conocer los deseos de nuestro corazón. Oramos para que quienes enseñan las verdades espirituales tengan un corazón abierto y sean compasivos con quienes buscan guía y desarrollo. Pedimos a este ángel que bendiga a buscadores y maestros, de modo que podamos comprender que todos somos uno con la Fuente. Este ángel nos enseña la importancia de la fe y nos anima a retener nuestra fe en la bondad de la vida, incluso cuando las cosas se hallan convulsionadas y estamos llenos de incertidumbres. Nos inspira cuando buscamos ideas y está conduciéndonos constantemente a la comprensión de que somos aspectos del amor de Dios.


Hoy en el DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER, podemos pedir a éste Ángel para que proteja nuestra espiritualidad ,para que veamos la luz en todo lo que nos rodea, y podamos seguir contribuyendo, cada una a su manera en este gran tapiz universal !

FELIZ DÍA MUJERES!

viernes, 5 de marzo de 2010

BUDA Y EL CAMPESINO


Cuenta la leyenda que, poco tiempo después de su iluminación, Buda salió a pasear por los campos. En el camino se encontró con un campesino. Éste se quedó impresionado con la luz que emanaba del maestro.
– Amigo, ¿quién eres? – preguntó – Pues tengo la sensación de que me encuentro delante de un ángel, o de un Dios.
– No soy nada de eso – respondió Buda.
– Entonces, ¿qué te hace tan diferente de los demás, que hasta un simple campesino como yo es capaz de percibir esa luz?
- Sólo soy alguien que ha despertado a la vida, mientras los otros duermen. Nada más que eso. Pero cuando digo esto a la gente, nadie me cree.
– ¿Qué es “despertar a la vida” ?
– Significa prestar atención a cada instante, y eso basta. No hay nada que dé más placer al hombre. El día está dividido en millones de momentos, y aquél que se concentra en el presente termina irradiando la misma luz que irradio yo.
– Ésa es una tarea imposible para un campesino.
– Los santos lo consiguen, y son personas iguales que tú. Haz un poco de esfuerzo, y serás igual a los santos y maestros que viven en el Himalaya.
El campesino continuó:
– Procuro respetar a los dioses, pero siempre hay algún problema en casa que no me deja concentrarme.
– Buda se le acercó y, sin motivo alguno, le dio una bofetada.
El campesino se asustó.
– ¿Te merecías esa bofetada? – preguntó el Iluminado.
– Desde luego que no. Desde que llegaste, he sido humilde, y he sabido reconocer la luz que emana de ti.
– Entonces, ¿por qué no la has evitado?
– Porque no he reaccionado con rapidez.
– Los problemas que tenemos en casa, o en nuestro trabajo, deben servir para enseñarnos a reaccionar con rapidez. El que no aprende esta lección tan simple, vive siempre dominado por el sufrimiento, y nunca podrá honrar a los dioses como ellos merecen.
– Intento siempre actuar del mejor modo posible, pero la vida del hombre común es diferente, y parece que tú no me entiendes. Te daré un ejemplo: siempre que voy al mercado a vender mis productos, hay un comerciante que me intenta humillar. Hace unos días, no pude aguantar más el modo en que me trata y acabé golpeándole en la cabeza con mi paraguas. Saber que mi corazón alberga tanto odio me llena de vergüenza.
– Actuaste de forma equivocada al odiarlo – dijo Buda, sonriendo – La próxima vez que ese hombre desprecie tu trabajo, procura llenar de bondad tu corazón. Y vuelve a golpearle en la cabeza con el paraguas, pues parece que sólo entiende ese idioma.
Buda se preparó para partir. Pero el campesino le pidió un minuto más, y le dijo:
– Mira esos árboles. Mira esos pájaros en el cielo. Siempre que vengo a ocuparme de la labranza, veo que están en perfecta armonía con la naturaleza. Encontraron su lugar en el proyecto divino. Por otra parte, yo tengo que sudar para mantener mi vida bajo control. ¿Por qué razón tratan los dioses a los pájaros y a los árboles de forma mucho más generosa?
– Porque un buen padre es siempre más exigente con su hijo predilecto.
– ¿No puedes quedarte por lo menos esta noche en mi casa, para que pueda aprender un poco más de ti?
– ¿Qué pasaría si un campesino pusiese cada vez más abono en la tierra? – preguntó el Iluminado.
El campesino le explicó que el primer año, la cosecha sería excelente. El segundo año, sería más abundante, pero el cereal perdería calidad.
– Y si siguiese aumentando la cantidad de abono, al tercer año la cosecha ya no tendría ningún valor, ¿verdad? Nuestra charla ha sido larga y ha versado sobre asuntos importantes. Procura recordarla, con eso basta.


Uno hace más fuerte a alguien cuando le ayuda un poco. Pero lo debilita si le ayuda mucho.

miércoles, 3 de marzo de 2010

CORRER RIESGOS


"Si pudiera vivir nuevamente mi vida, la próxima vez trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto". todos tenemos la manía de la perfección. ¿Que diferencia habría si permitiéramos que la gente supiera que somos imperfectos? Así podrían identificarse con nosotros. Nadie puede identificarse con la perfección... "Me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido. De hecho, tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico"... "Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría a más montañas, nadaría en más ríos, iría a más lugares adonde nunca he ido. Comería más helados y menos habas"... "Tendría más problemas reales y menos de los imaginarios"... "Yo fuí una de esas personas que vivió sensata y profilácticamente cada minuto de su vida. Claro que tuve momentos de alegría, pero si pudiera volver atrás, trataría de tener solamente bellos momentos". Por si no lo sabes, de eso está hecha la vida. Sólo de momentos. NO TE PIERDAS EL AHORA! "Yo era de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un impermeable y un paracaídas... Si tuviera que volver a vivir... VIAJARÍA MÁS LIVIANO"



Extraído del libro: Vivir, Amar y Aprender - de Leo Buscaglia -

lunes, 1 de marzo de 2010

TU...


Tú me has traído amigos que no me conocían.

Tú me has hecho sitio en casas que me eran extrañas.

Tú me has acercado lo distante y me has hermanado con lo desconocido.

Mi corazón se me inquieta si tengo que dejar mi albergue acostumbrado.

Olvido que lo antiguo está en lo nuevo, que en lo nuevo vives también tú.

En el nacimiento y en la muerte, en este mundo o en otro,

en cualquier sitio donde tú me lleves, tú eres tú mismo,

el único compañero de mi vida infinita,

Tú que estás atando siempre mi corazón,

con lazos de alegría, a lo ignorado.

Pero cuando se te conoce, nadie es extranjero,

ninguna puerta está cerrada.

¡Señor, concédeme esto que te pido:

que yo no pierda nunca la felicidad de encontrar lo único en este juego de lo diverso!



R. Tagore
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...